Adriana pide justicia para otras mujeres presas

Foto: CNN México

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Eran las 16:23 horas, se abrió la puerta del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Chilpancingo y salió Adriana, la indígena tlapaneca que hace siete fue encarcelada y acusada de “homicidio en razón de parentesco”.

Unos minutos antes, las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le otorgaron el amparo directo 21/2012 que hizo posible su liberación.

La mujer, quien está a punto de cumplir 27 años de edad, salió, dio declaraciones a la prensa y ante las y los reporteros gráficos posó con la boleta de liberación en las manos. Antes les hizo un reclamo cuando le pedían que se acercara para un mejor ángulo: “¡Ora quieren que me acerque, pero nunca me vinieron a ver!”.

–¿Cómo te sientes de salir?, se le preguntó.
–“Pos” bien… quisiera saber que primero hagan justicia para algunos que no pueden hablar como yo. Que les hagan caso, pues, para que salgan libres, y que los que estén les den orientación. Lo que sé es que hay muchas gentes inocentes”.

Adriana llevaba cinco años presa en el Cereso de Chilpancingo y dos más en el penal de Ayutla de los Libres; durante los últimos años presa aprendió a hablar español, aunque todavía lo hace con dificultad.

“No siento coraje ni nada porque nunca perdí las esperanzas que iba a salir un día. Adelante, a luchar, lo que venga”, dijo a la prensa.

–¿Qué le enseñó esta experiencia en la cárcel?, preguntó un reportero.
–Me enseñó a luchar sola, como mujer, y a luchar lo que venga después, respondió.

–¿Hay discriminación contra los pueblos (indígenas)?, preguntó otro comunicador.
–Sí la hay porque si no fuera así ya me “bieran” hecho caso desde hace tiempo, me “bieran” sacado desde hace tiempo.

Al salir, a la indígena la acompañaban Silvia Castillo Salgado, del Instituto Guerrerense de Derechos Humanos, y Eva García Estrada, de la Asociación Camino con Alas, quienes la respaldaron y asesoraron en todo el proceso. “Le doy muchas gracias a Dios, tanto como a Silvia y Eva porque fueron mi familia durante todo este tiempo que estuve aquí, estos siete años”, abundó Adriana.

Ella es originaria de El Camalote, municipio de Ayutla, a donde no sabe si regresará, pero donde vivió hasta antes de ser encarcelada.

Era adolescente cuando se casó; a los 17 años ya tenía dos hijos; su esposo emigró a Estados Unidos para trabajar y después de dos años regresó. En ese lapso, Adriana presentó un tercer embarazo producto de una relación con otra pareja.

Foto: CNN México

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El 18 de abril 2006, por la madrugada, Adriana, con siete meses de gestación, empezó con dolores y más tarde expulsó al producto. El propio padre de Adriana la llevó ante el Comisariado Ejidal y se le enjuició en una asamblea comunitaria de acuerdo con los usos y costumbres.

Lejos de ser considerada víctima de violencia, se ejerció acción penal contra la mujer y fue sentenciada a 32 años de prisión por el delito de homicidio agravado, sentencia que fue apelada y reducida a 22 años. El amparo ante la SCJN se interpuso el 7 de septiembre de 2011 y se concedió ayer.

En la entrevista al salir del penal, un reportero le preguntó a Adriana qué sentía por la gente de su pueblo. Casi llorando ella contestó que los entendía porque eran gente ignorante: “Espero que sepan y que ya no hagan lo mismo”.

Silvia Castillo Salgado explicó que Adriana, más que por el aborto, fue sometida a proceso por su relación extramarital. Por su parte, Eva García Estrada informó que sumando los casos de Virginia Cruz Flores y Claudia Galeana Basilio, ya son tres las mujeres liberadas en situaciones similares en el estado de Guerrero.

 

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(CIMAC)