Obligatoria la distribución equitativa de labores de cuidado

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Se estima que para 2027 la población en México dejará de ser mayoritariamente joven, ante lo que es necesario repensar las políticas y programas de gobierno e incluso la investigación en materia de trabajo doméstico y de cuidado, para evitar que –como históricamente ha ocurrido– las mujeres absorban la carga de trabajo que implica cuidar a las personas adultas mayores.

Especialistas e investigadores en demografía y trabajo no remunerado se reunieron en El Colegio de México (Colmex) a fin de reflexionar sobre “la agenda futura de investigación sobre trabajo no remunerado y familia”, pues ante los cambios demográficos venideros se vuelve indispensable replantear las políticas de atención a la población y la distribución del trabajo doméstico y de cuidado.

Paulo Saad, jefe del área de Población y Desarrollo del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía de la División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), sostuvo que al analizar las tendencias demográficas se puede estimar que para 2027 México dejará de ser un país joven, es decir, la mayoría de la población ya no tendrá entre 15 y 24 años de edad.

Cabe recordar que actualmente en nuestro país residen 20.9 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, de los cuales 11 millones son adolescentes (15 a 19), y 9.9 millones son “adultos jóvenes” (20 a 24 años). Es decir que las y los jóvenes representan cerca de la quinta parte de la población total.

Este cambio demográfico –abundó– se da ante la persistente desigualdad en la división sexual del trabajo, toda vez que aunque las tasas de ocupación femenina han aumentado, no lo han hecho de manera igualitaria a las tasas de varones.

Paulo Saad recordó que las mujeres continúan realizando la mayor parte del trabajo doméstico y son las que están al frente del cuidado de niñas, niños y personas adultas mayores, sin que por esto reciban algún ingreso, lo que impide a la vez su empoderamiento económico y por tanto sus posibilidades de enfrentar la vida futura.

Cabe recordar que de acuerdo con estudios recientes del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, las mujeres realizan el 79.5 por ciento de tareas domésticas no remuneradas, lo que equivale a una aportación de 11 mil 821 millones de pesos, es decir, una quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB).

Saad señaló que ante la transición demográfica se vuelve indispensable “redistribuir el trabajo total entre mujeres y hombres, principalmente el no remunerado y de cuidado”, y además que el Estado asuma su obligación de proveer servicios que permitan solventar las cargas de cuidado que históricamente han asumido las mujeres.

La doctora en Ciencias Políticas y Económicas María Ángeles Durán, destacó que la academia e investigación son campos desde los cuales se puede impulsar que la eliminación de la desigualdad en la distribución del trabajo del hogar formen parte de la agenda política, pues de nada sirven las investigaciones individuales o aisladas que no generen un cambio en la sociedad.

Por lo que invitó a las y los investigadores jóvenes a considerar las transiciones de población dentro de sus proyectos de análisis, y a que acompañen sus indagaciones con una estrategia de posicionamiento político de los temas, pues recordó que muchas de las agendas o plataformas internacionales a favor de la población femenina fueron adoptadas gracias al empuje de movimientos sociales que se acompañan de datos científicos.

Ahora –dijo– es necesario que las necesidades de cuidado, envejecimiento y “el poder de las ideas dentro del campo de población deben estar presentes en la definición de la agenda futura”.

 

=AZM=

(CIMAC)


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