Carreteras contra el desarrollo nacional

Foto: Difunet

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=Por Jesús González Schmal=

Mientras el hijo del Secretario de Comunicaciones Gerardo Ruiz Dosal, secretario particular del procurador Murillo Karam, usa el helicóptero oficial para llegar a su oficina y, seguramente su padre Gerardo Ruiz Esparza también se traslada en éste medio de transporte, el común de los ciudadanos padecemos el desastre de nuestras vías carreteras que van de mal en peor.

Para muestra basta conocer los datos de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) en relación con la incidencia de accidentes de transportes de carga en el país. Estos pasaron de 2 accidentes diarios en 2009 a 9 en el 2013. Es decir, en cuatro años estos se cuadruplicaron. Así de grave, sin que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes abra la boca para informar en donde está la causa de este dramático efecto de grandes pérdidas humanas, económicas y de productividad en el autotransporte nacional.

De la misma fuente se sabe que mientras en 2009 fueron 748 accidentes de trailers en el año, con promedio de 2 diarios y, en 2013 esa cifra subió a 9.11 al día, con 693 al mes de marzo. La triste expectativa es que sigan ésta tendencia el resto del año. El mismo Capufe informa que de 2011 al 17 de marzo de 2013, se registraron 5 mil 321 accidentes de trailers en 54 carreteras federales.

Las causas de estos desastres en opinión de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos radican en el exceso de peso y dimensiones (doble remolque) de los camiones de carga. La Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) dice que si se impusieran normas, límites como en Estados Unidos y Europa, se encarecería el Transporte y se consumiría más combustible. También aquí, la Secretaria de Comunicaciones y Transportes simplemente guarda silencio porque su compromiso es con las ganancias de los transportistas, no con la vida de los chóferes y otras víctimas de los accidentes fatales.

En el último estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), se consigna que en México el 16 por ciento de los accidentes obedecen a las condiciones de la infraestructura carretera. El 7 por ciento a falla del vehículo y el 7 por ciento a agentes naturales o factor climático. En Europa todos estos factores llegan solo el 5 por ciento y el resto al error humano del conductor. La conclusión es escalofriante porque, prácticamente, uno de cada tres accidentes en nuestro país, tienen que ver con la infraestructura, entendiendo por ello el estado, señalamiento, acotamiento, cinta asfáltica y demás características del camino, por lo que la responsabilidad de la Secretaria del ramo es inocultable.

En efecto, pese a los últimos pavorosos accidentes con trailers de doble remolque como el de Toluca,  Xalostoc etc,  y de que se dijo que la NOM-022 los prohibía, éstos ya no son la excepcion, sino la regla en nuestras carreteras de todos tipos y latitudes.

Sí a esta plaga le agregamos los retenes o puestos de control, resulta ya una verdadera audacia con altísimo riesgo, el uso de las carreteras en el país. Nadie ha hecho un balance del costo económico, ecológico y humano, de las kilométricas colas para pasar las aduanas interiores del país como si no existieran las fronterizas binacionales para impedir la exportación de drogas y la importación de armas y municiones.

Es también obvio que en ninguno de los estudios se aborda el engaño de la privatización de Ferrocarriles del salinato que ofreció, e incumplió, la única solución que había para esta calamidad nacional, que era la de eficientar el transporte en Ferrocarril par arrastrar la carga pesada. Se privatizó la paraestatal, se dieron las concesiones de las vías y estaciones a empresas privadas mexicanas, norteamericanas y españolas y se les entregó la exclusividad. Nadie ha invertido un centavo para mejorar el servicio y, sin embargo, las concesiones no se han tocado.

En fin, la triste realidad se impone. El turismo carretero esta paralizado, es un verdadero peligro transitar por nuestras carreteras, no solo por los posibles asaltos que cada día son más frecuentes en el transporte público, sino también porque resulta imposible calcular el tiempo que se pierde con los retenes y los trailers de doble remolque que destrozan el pavimento y rebasan manteniéndose en el carril de alta velocidad por largo tiempo. El Director de CAPUFE y el Secretario de Comunicaciones se trasladan en helicóptero o en los aviones de sus dependencias, jamás sufren los trastornos  del usuario de carreteras.

Este gravísimo problema evidentemente que tendrá un crecimiento exponencial a corto plazo. Simplemente por el aumento de traslado de mercancías por las carreteras en la medida en que México incremente su actividad importadora, revestirá dimensiones impresionantes. Basta recorrer de noche y madrugada por la carretera 157 de Norte a Sur para darse cuenta del flujo interminable de vehículos de carga que transitan saturando prácticamente los dos carriles. Por si fuera poco el paso de retenes y las adversidades climáticas pensando en que el parque vehicular de carga, pasajeros y particulares se incremente anualmente, es previsible el atrofiamiento total para dos o tres años. Las llamadas autopistas de cuatro carriles quedaran obsoletas y la obstrucción para el desarrollo del país es patente. Así lo contempla el propio Instituto Mexicano para la Competitividad.


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